Cuatriciclos: locura sobre ruedas

Deportes. Cada carrera de cuatriciclos lleva consigo un atractivo impresionante en cuanto al público. Los aficionados realizan una movida importante para poder asistir a cada encuentro y ser partícipes de los días más fierreros de cada mes.


             Las ciudades a las que llega el Quad Pro se visten de fiesta y esperan con ansias el sonido de los motores que dan comienzo a la carrera. La previa permite ver la buena vibra de los espectadores que se acercan al circuito, muchas veces en familia, con amigos, con sus parejas y hasta solos. Lo único que interesa es sentir esa adrenalina que sólo este deporte les brinda.
            Todo comienza el jueves, cuando los “riders” comienzan a acercarse al poblado anfitrión. Despliegan sus carpas para armar los boxes, colocan banderas distintivas de los equipos, preparan su alojamiento, bajan sus cuatriciclos dejándolos impecables para los curiosos que se aproximan deseosos de una foto con los vehículos.
            Los organizadores son los encargados de preparar la pista, alisarla y hacer brillar el encuentro. Se preocupan por no dejar detalle librado al azar. La comida es infaltable, desde el principio se puede sentir el aroma de la parrilla que humea con la mejor carne de la región para deleitar a los visitantes.
            El viernes llega el grueso de pilotos. Estos apasionados lo hacen montados en sus casas rodantes o motorhome, y atrás sus tráiler que los acompañan en cada viaje. Muchos de los corredores que vienen acompañados y no tienen donde pasar los días, son orientados y acompañados por los patrocinadores a los alojamientos locales. Allí podrán descansar, alimentarse y distraer sus mentes de cara a la carrera, entre otras cosas.
 Una vez hospedados, los protagonistas se acercan a la carpa de inscripción para hacer sus respectivos trámites, desde la acreditación a la carrera, hasta el pago de la cobertura médica. Se les entrega distintas frutas como: manzana, banana y kiwi. En cuanto a la hidratación reciben bebidas energizantes para mantenerlos activos.
Los “riders” que se quedan a pasar la noche dentro del circuito hacen un tradicional asado todos juntos, brindan por la hermosa velada y en honor a la fecha. Luego revisan sus cuatris y se van a descansar para estar al 100x100 al día siguiente.
El sábado por la mañana llegan los corredores faltantes apurados antes que cierren las inscripciones y queden afuera del evento. Y se reciben las primeras visitas de aficionados al predio dando comienzo a las pruebas de reconocimiento de pista para los que desean hacerlo. Mientras que los corredores más humildes, en cuanto a presupuesto, y resguardan sus “quad” para el espectáculo mayor.
Luego y para calentar motores, llega el momento de la clasificación rondando las 13:30. Esta consiste en tres vueltas divididas en diferentes categorías: Junior; Pre Junio; Senior o Pro; Senior B; Master Pro; Master A; Master B; Principiantes Stock; Banshee; Damas; Limitada; Debutantes y para finalizar, los Mini Quad 150 alrededor de las 17.
Los acompañantes de los pilotos pasan su día paseando por el hermoso lugar, llevan sus equipos de mate, facturas, galletitas y despliegan su mantel para distenderse. Infaltable a la hora del almuerzo la parrilla y el disco por parte de los hombres, y del lado de las mujeres la ensalada para acompañar la carne. Pero como es de esperar, no todos son tan precavidos, y para quienes no fueron tan veloces al momento de cargar la comida,  están los puestos característicos del lugar para que nadie pase hambre y puedan comprar a gusto propio algo rico para deleitarse.
El enarbolado lugar se presta para la fotografía, y muchos se retratan en el paisaje con un ser querido y por qué no con su corredor favorito. Para la hinchada masculina, los equipos siempre llevan sus promotoras algo muy común del deporte y como es de esperar los flashes también se hacen presentes. Es ahí donde la doña enojada y en muchos casos avergonzada, arremete algún que otro codazo en señal de su furia con el marido baboso.
Cuando cae el sol los diferentes equipos oficiales como: Yamaha, Suzuki, Can-Am y equipos privados como es el caso de Plotón Racing, Mec Team, 7240 Racing, AP Racing limpian sus “quads” y hacer sus retoques para las finales del domingo. Una vez listo el cuatriciclo, salen a recorrer el centro de la ciudad para llevar algún presente en su regreso a casa.
Por la noche visitan los restoranes principales, degustan las comidas típicas y pasan una velada encantadora con los allí presentes. No muy tarde emprenden su regreso a la morada para dormir y concentrar su mente en el día tan esperado. Cierran los ojos y piensan en lo que les deparará el destino al momento de subir al cuatriciclo y hacer vibrar al público con el sonido incomparable del motor.
El domingo con el primer rayo de sol asomando en el cielo los espectadores comienzan a llegar al circuito para dar comienzo al show más importante de la jornada. Las carpas se abren de par en par y dejan ver el bello decorado que cada equipo les brinda a los aficionados. Las casas rodantes brillan de punta a punta, listas para ser apreciadas.
 Los cuatriciclos esperan ansiosos a ser encendidos. Las promotoras vistiendo las marcas a las que representan acompañan a los “riders” dejando mostrar sus atributos ante los ojos de los fanáticos. Dicho sea de paso, y para no perder la costumbre, los más afortunados rescatan los números de teléfono de las despampanantes mujeres para una posible cita.
Acompañando el fantástico encuentro es momento de colocar la llave y poner en marcha el motor que los llevará a la gloria máxima. Quienes serán los encargados de inaugurar el atractivo, serán los corredores de la categoría “Junior” y así cada una de las diferentes clases. Los “Senior” serán los designados a dar cierre a la 1° tanda.
             Luego será momento del receso, donde los pilotos podrán resfrescarse, almorzar, revisar los “quads”, ser contenidos por sus seres queridos y hasta charlar con sus mecánicos que muchas veces son quienes más los escuchan y aconsejan después de haberlos visto actuar en la tierra del circuito.
             Llegado a instancias finales será momento de la segunda tanda de carreras. Nuevamente serán los “Juniors” quienes den pelea y dejen todo en la pista y así sucesivamente con las categorías restantes. Pero el momento cúlmine llega a las 15:20 con la máxima “Senior B”, con 12 minutos a pura adrenalina, pasión y euforia por llevar a casa el trofeo que deje en evidencia quien fue el dueño por un instante de la fama absoluta.
             Se viven aires de alegría con un dejo de nerviosismo. Los aficionados a los fierros están desesperados por conocer al ganador. Se escucha el ruido inconfundible de los “ATV” mezclado con el griterío descomunal de los espectadores deseosos por ver a su “rider” más querido en lo más alto del podio.
             Una vez finalizada la carrera, los victoriosos esperan el momento de su coronación. Entre las risas y la felicidad de quienes cumplieron su meta, también se pueden ver las lágrimas de quienes dejaron todo y no pudieron alcanzar el triunfo. Los tres mejores subirán a la cima del estrado, y los que no pudieron los mirarán desde abajo contemplando las copas de los contrincantes en sus manos.
             Cuando el ocaso inunda el predio y el día empieza a morir, los equipos levantan sus pertenencias y emprenden su retirada, habiendo vivido un día más de este deporte tan apasionante. Esperando ávidos la próxima fecha que les de revancha.

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